SALVARSE DE LAS MIRADAS
Mirando bien, te repudias del acontecimiento y te recuestas en lo empírico del sueño. No hay nada más perfecto que tu mujer. Da igual que fuera cierto o no. Tu pensar recoge los gestos en los que vas a morir cavilando, en la multiplicidad de mensajes y versos que robas al aire, para plasmarlos en su cuerpo. Sabes que ese hacer fundamenta todas las demás acciones cortando en seco. Sabes que huyes del acto. Que eres más pequeño que su sonrisa. Que matarías. Y ella hincha el pecho de orgullo.
Mirando bien, te repudias del acontecimiento y te recuestas en lo empírico del sueño. No hay nada más perfecto que tu mujer. Da igual que fuera cierto o no. Tu pensar recoge los gestos en los que vas a morir cavilando, en la multiplicidad de mensajes y versos que robas al aire, para plasmarlos en su cuerpo. Sabes que ese hacer fundamenta todas las demás acciones cortando en seco. Sabes que huyes del acto. Que eres más pequeño que su sonrisa. Que matarías. Y ella hincha el pecho de orgullo.
Y
luego, desde la nómada todo se enturbia sin más ofreciendo los colores
de la llluvia, el drama de lo sorpresivo, tus balbuceos de enfermo,
gestos delicados que ofrece su intimidad. No dudas de que vives en un
palacio. Buscas con las manos su pubis. Es suave. Te ofreces. Voluptuosamente inquieto.
Te preocupan los extremos. Sin embargo, al fin, no soportas lo agonístico. Tus dedos
largos y cansados preconizaban una forma de moverse entre todos los
puntos. No escogerás el veneno. No es bueno morir a menudo. Toses. Das
pena. Una anciana te observa desde una ventana. Hablar, nombrar algo, pero no puedes moverte.
Eres solo uno, en el que convergen multitud de puntos, de hombres, de
lluvias, sin más, como en muchos otros. Ellos te miran, hablan,
predican, señalando piedras silentes. Gran parte de lo que dicen, está gravado en la mirada de la
anciana, en el llanto de tu mujer. No ha pasado nada. Es la suavidad de
la fonética. Nada es cierto. Es su recogimiento en el efecto. No puedes
decir que eres siervo, pero lo eres. Del dos en el uno. Del tres y el
cuatro. De lo eterno del dos. Tu y ella sois siervos del sentido. Los mas crueles te critican. Todos esperan. No puedes moverte. Tendrías que estar muerto.
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