CIENAGAS Y DESIDIA MENTAL
Sería tal como pensar el cubo de un número imposible
dado que existe
la representación poética
del fuego, de tal manera lírica
que el resultado de tales manejos
levantara las reminisciencias
de tu propia calva y felicitaciones florestales
evidentemente,
por la mañana, evidenciando claramente
que existe otro
que piensa, en todo cazo.
Es más, me atrevería a asegurar,
con el tono del relativismo,
que sería capaz de determinarte ahora mismo
con una baba,
anónima en tu caso, empírico en la arquitectura de las emociones,
vacío en mi bolsillo,
delicada el agua, para atreverme a creer
que existes sin más
con el dogma de la experiencia en mi espalda...
y despreciada mi creatividad o continuidad de la linea
para el borrego.
Y si tuviera que encontrar nuevos sentidos sensoriales
ya podríamos tratarnos de tú a tú
en un restaurante de otro siglo
y decoración femenina arte-sanal
e irme sin apoquinar
como de costumbre a carcajada y hiperbole
por gestos y analíticas
construyendo un mundo
en tu imaginación malgastada
por mis dolores y canciones
y filosofando un futuro inmediato
parecido a un coche
sin recordar apenas de donde salimos, quien somos,
y esas cosas.
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