martes, 30 de agosto de 2016

CUANDO TE MIRO

es dulce cuando muero mirándote
y los pasos se acallan y yo paso miedo por ti
regodeándome de indiferencia ante el arte y la vida
porque en ese instante lleno de algo
mis ojos adoptan una dirección única
y el tres ya no tiene sentido ni color
y el sentido tampoco tiene sentido
porque el mensaje es único
y la palidez inminente

dudando de todo
el balbuceo es un gesto que no hace daño
el miedo es algo lleno de lirismo
y esa última palabra se repite
para que todo sea tacto de seda
ante un árbol imaginado
ante un aplauso que se hace eco
cuando sonríes con la boca torcida
y yo no te atrapo

y los desenlaces a cada momento se repiten
en una historia sin fin ni argumento
que es la conversación acertadamente falseada por los cuerpos vivos
y las manos que se mueven en el aire
asesinando penas ajenas a cada momento
pero sin renunciar a la nostalgia de lo anterior
para repetir y repetir la emoción

la verdad es que es dulce muy dulce
y yo no sé dónde estoy
dudo de que esto sea una ciudad
o de que realmente vaya vestido bien
y ya no puedo ver nada porque nada me interesa
ni siquiera un atraco o una paliza a un guardia urbano
y bajo la cabeza ante un estímulo que no sé que es pero viene de ti
pero sé que es de crucial importancia
y no tiene nada que ver con una ducha de agua fría
sólo cuando te giras y no puedo verte

y mi cabeza a todo momento entra en el debate eterno del sí o el no
o la dialéctica del deseo y de la decisión
porque no sé si debo hablarte o protegerte del frío
es decir sí o no
o si me quieres en una escala que desconozco
o prefieres la identidad de payaso
y yo hago todo lo que me digas
aunque mi sensibilidad nos requiera desnudos
saltando y saltando
entusiasmado por vivir

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