ENTELEQUIA
¿A quién preguntar?
Todos hablan de algo con un sonido sordo
Como una sentencia.
¿Cuántas horas hay que evidenciar el sueño?
¿Qué contingencia hay que superar?
El papel no habla.
El miedo pregunta sempiternamente.
En mí, las obsesiones hacen daño. La mancha marca el camino.
Sé que abre veredas. Sé que rabia. Pero también sé de su incapacidad viaria.
El gesto de arlequín se repite en el círculo.
El payaso irremediable.
La pregunta interroga al interrogador. El interrogador niega la pregunta asesinándose a sí mismo.
¿Esconderme?
¿Celarme sin ganas?
Yo voy hacia algo. No diferencio ordenadamente. Distingo cualitativamente.
Sé mirar hacia dentro. Sé dolerme. Pincharme. Rajarme.
Llorarme.
Decirme a mí mismo que nada valgo.
Y entrometerme. Y saltarme la ley. Hacer el ridículo. Hacer daño.
Sé que me has leído. Sé que te intereso mínimamente.
¿Por qué poner precio a todo?
Busca algo mejor. Ella busca algo mejor.
Ella quiere ver algo mejor. Ella se merece algo mucho mejor.
Y yo lo entiendo.
¿A quién preguntar entonces?
Cogeré mis cosas y las destruiré.
Será mi único ritual. Mi espíritu copiado. Mis palabras que ya han dicho otros.
Lo haré por ella, y su mundo mejor.
Si no hay respuesta, debo aceptar que ese mundo mejor existe.
Y yo no soy un egoísta. Yo no soy tan ruin. Yo he visto sus ojos sorprenderse.
Pero hacía buen tiempo.
Dibujaré una ciudad entregada. Una ciudad diferente. Para ella.
Para que pueda llevar un recuerdo a su mundo mejor. En mi delirio.
Luego ajaré a los demás. De mi mundo pequeño. Sin esconderme.
Gritaré. Transgrediré.
¿Exigir?
Nadie es nadie. Yo no sé de nombres.
A veces creo que entiendo sobre circunstancias. Pero todo cambia.
Sé que hay que morir cada día. Sé que el placer no es gratuito. Se que todo el mundo se idolatra a sí mismo.
Pero mi mundo mejor es un mundo de miradas.
No hay nada más. Una vez y nada más.
Un color. Un sabor. Una luz. Nada más.
Seres descompuestos. Intereses. Voluntades. Trueques. No.
Tal vez no.
¿A quién preguntar?
¿Quién tiene la cara para responderme?
Mis elucubraciones son producto de algo. Muchos otros han pasado por el camino.
No creo que sea conveniente interrumpir caminos más claros con mis estupideces.
Mi mundo mejor nunca se dará. Mi mundo mejor lo dejé en una celda de una cárcel.
En una cama de un psiquiátrico. Siempre deciden los demás.
Saben más y no me importa. Leer. Dibujar. Pensar. Dramatizar.
Yo no quiero hacer daño a tu luz.
Aunque no pueda dejar de amar la inocencia de un destello de esperanza.
Mi crueldad no llega a tanto.
Mi esperanza sí, aunque sepa contenerme. Perdonarme. Despreciarme.
¿Qué hay que decir?
Yo quiero ver claro, pero siempre está el reloj con sus reproches.
Hay que matar al tiempo. Hay que torturarlo. Como hace él.
Hay que matar al negocio.
¿Soy persona o soy ente?
¿Soy algo para entregar a tu mundo idílico?
Si soy ente dependo del mundo externo y eso me incomoda.
Si soy persona me excedo en presunción.
Si soy mezcla, sólo puedo serlo en la medida en que el lenguaje es una cárcel.
Soy totalmente heterogéneo. Estoy totalmente loco. Y me digo.
La locura no puede ser. La locura hay que evitarla.
Pero yo no quiero.
Yo quiero mirarte con ojos delirantes.
Aunque sea en mi mundo pequeño, de extremos inhabitables en un mundo mejor.
¿Cuánto hay que conceptualizar?
¿Es que dispongo de fuerza infinita?
Del concepto al hecho. Mierda.
Yo no sé de conceptos. Yo me siento en una parada de autobús y miro.
No puedo captar identidades. Me distraigo. El movimiento me avasalla.
Llévate una pregunta mía.
Llévate un momento inaprensible.
¿De quién depende todo?
Nunca de mí. El movimiento ha podido conmigo.
Sólo hago que reaccionar. Y eso me vuelve vulnerable.
Y vuelvo a tus ojos. Aún no sé porque sonríes.
Nunca de mí, conmigo. Intrínsicamente estoy hecho de golpes. Y algún beso.
Mi tragedia es la construcción de mi ser a base de golpes.
Entonces necesito de la mierda.
Y tus ojos son claros.
Mañana seguro pierdo. Y sé que dolerá.
¿Dónde hay un mundo mejor para mí?
¿A quién preguntar?
La palabra divaga demasiado. Los palabreros hablamos demasiado.
Pero del dolor crece una flor. Aunque no acertemos en nuestras predicciones.
Y yo quiero que te lleves esa flor a tu mundo mejor. La esperanza me golpea el tímpano.
Y mi tímpano es muy sensible.
Yo creo que mi mundo también. Yo soy. El mundo habla.
Papeles. Periódicos. Televisores. Coincidencias. Mentiras.
Entonces golpeo con cólera. Siempre acabo golpeando con cólera.
Me burlaré de todos. Golpearé duro. Me importará una mierda todo su saber.
Y ese será mi mundo peor. Mi trabajo. Ejercer de malo. Ejercer de incoherente.
Seguro que me comprendes. Soy muy sencillo.
¿Puedes mirarme un segundo?
¿Cómo aquella vez que no recuerdas?
¿Quién mira cómo tú?
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