martes, 17 de febrero de 2015

EL BANCO Y LA HOJA QUE CAE

Fácil sería conseguir el sol
pero yo necesito
solo algo de comer y eso depende
del ser humano

Cae el cielo en mi cabeza infinita

multitud de sangre
multitud de ojos
multitud de paradigmas en mi frente

Mejor tú

Cuando pienso sé que te pienso
pero no sé si es suficiente
pensamiento para saber
que los demás
algún día dirán que
he pensado
y entonces te busco

Cae la llave de mi casa

Cuando el cielo mira hacia nosotros
nosotros no sabemos si es verdad o es un drama

necesitamos insultar
necesitamos mirar más
necesitamos eyacular

Pero hay un lirismo
que se repite en la historia
y en el árbol cuyo lenguaje botánico
sólo conoce el dios de la mirada perdida
y repite agua o palabras de fuente
misterio enigma desconcertante
del despertar continuo
de tu sangre circular

Yo sólo puedo poseer tu cuerpo
de una manera ficticia
y por eso he muerto ya tantas veces
vuelvo con flores y manchas y
tú me preguntas si
he vuelto a robar palabras

mañana vuelvo también
mañana te desearé más seguro
mañana se me olvidará el mundo

Y los demás cuando me sirven la comida
y hay uno que es un poco torpe
tú sonríes pensando en Francia
y se le ha caído el plato de pollo
y yo voy a mendigar un trozo de pan

Pero cuando vuelvo tus labios ya no pueden más
y yo me tumbo en la cama

¿tiene usted hora?
¿cúanto tiempo falta?

En la plaza hay una gente
oscura que nadie conoce
yo creo que quieren algo
pero falta algo que yo no sé
si será el curso de la historia
o necesitan comer

porque te he mirado he podido ver
porque te he mirado he agachado la cabeza

Y cuando por la noche
me tumbo en el único banco de madera donde no hay nadie
y ni siquiera sé si me miras
sé que los dos hemos renunciado a algo

y ya podemos volver a casa
que es una caricia eterna

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