martes, 6 de septiembre de 2016

LA UTOPIA DE LA CURA

Desde la utopía de la cura
Desde la esperanza del beneplácito, de la redención,
Desde la sumisión al alivio,
una cadena rígida estira del conjunto de mis tribulaciones y sentidos, desmembrando cada parte minúscula de mis figuraciones
Una cadena firme en su absurdo,
disfrazada de consuelo, de remedio,
inmovilizándome la sangre hasta la descomposición, alterándome
y exponiéndome ante la mirada ajena, ante la sonrisa impropia,
que cercena mis pequeñas libertades, mi recóndita sucesión de procesos introspectivos.

Una cadena que estira con ímpetu
y que reside su origen en las instituciones,
desde el hombre aquel uniformado de blanco que pone orden
con sus inyecciones, pastillas y camisas de fuerza
y que estructura diferencias internando, etiquetando, anulando,
con la soberbia del que prueba
Sabiendo que a ninguno le queda nombre

Una cadena putrefacta en los Estados
Entre la neurologia y sus Economias
en la que se acentúa el dolor, marcado como eterno
por el desconocimiento de la ciencia
y sus soluciones inmediatas que complacen al sistema

Grilletes
que no cambiarán nada en este enfermo tragico
semejante a los enfermos del siglo XIX
momias despersonalizadas, deshumanizados, castigados
Dependientes de saberes
que con los mismos metodos represivos de siempre
emergen del desconocimiento


Una cadena tambien
desde la mentira de la salvación beata, o la tradición social etica,
que es algo que arraiga en el inconsciente colectivo
como un silencio, o como aquella comunion tardía, que nunca llega,
o una prematura muerte,
y está en la verdad de los más allegados también
que forjaron la cadena sucia
pensando que era de tierra o de papel, de alguna materia sin importancia
Desde la mentira del cuidado y para ver como florece
La neurosis obsesiva o novedades
de la lirica.

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